Vol.6 – El Rey David
Romperse en junio, hacer historia en agosto...
En el trail solemos aplaudir el resultado final: el podio, la hebilla, el tiempo en el reloj. Pero pocas veces nos detenemos a examinar qué pasa en la mente de un atleta cuando el guión perfecto se quema ante los ojos de todos.
Hablemos de David Roche.
Para quienes seguimos el deporte con lupa, Roche es una referencia obligada. No solo por ser un corredor de élite, sino por ser un estudioso incansable de la fisiología humana. Es un analista meticuloso, un coach que ha elevado el estándar del fueling (ingesta de carbohidratos) y, sobre todo, alguien que predica con el ejemplo sobre la importancia de la salud mental en el deporte.
Pero en 2025, su lección más potente no vino de un laboratorio, sino de la grava caliente de California.
La apuesta a puertas abiertas
Durante la primera mitad del año, David hizo algo valiente: documentó absolutamente todo su camino hacia Western States 100. Sin filtros. Compartió sus entrenamientos clave, sus métricas, sus miedos y sus expectativas. Construyó una narrativa pública y honesta, invitándonos a ser testigos de lo que prometía ser un día histórico.
Y lo fue, pero no como esperábamos.
En la milla 62, en Foresthill, el cuerpo dijo basta… DNF (Did Not Finish).
Después de meses de preparación científica y exposición mediática, el proyecto se detuvo en seco. El silencio que sigue a un retiro así es ensordecedor, especialmente cuando miles de personas están refrescando el tracker esperando verte cruzar la meta.
El duelo y la honestidad
Aquí es donde la historia de Roche se separa del resto. Lo normal hubiera sido esconderse, lamerse las heridas en privado y publicar un texto genérico semanas después.
David hizo lo contrario. Se sentó frente al micrófono casi de inmediato. Con la voz quebrada y una honestidad brutal, habló del dolor. No del dolor físico, sino del sentimiento vacío que deja fallar cuando has puesto el alma en la mesa. Habló de la vergüenza, de la frustración y de cómo, a pesar de ser el “Happy Runner”, se vale sentirse destrozado.
Nos enseñó que la fortaleza mental no es ignorar la tristeza, sino atravesarla. Aceptó la caída como parte ineludible del proceso de buscar los propios límites.
La respuesta en la altura
Ocho semanas después. Agosto de 2025. Leadville Trail 100.
Sin el ruido mediático de la vez anterior. Solo él, su equipo y las montañas de Colorado. Muchos dudaban si era prudente volver tan pronto a una distancia de 100 millas tras el colapso físico de Western States.
Pero Roche no iba a participar; iba a ejecutar.
Cruzó la meta en 15 horas, 12 minutos y 30 segundos. No solo ganó. Pulverizó su propio récord realizado el año anterior, después de romper el récord de 19 años del legendario Matt Carpenter; una marca que había permanecido intocable desde 2005.
Lo que permanece
El récord es impresionante, sí. Los números son fríos y contundentes. Pero lo que realmente resuena de esta historia es el arco humano que hay detrás.
David Roche nos recordó que un DNF no es una sentencia, es un dato más en la ecuación. Nos mostró que se puede tocar fondo en junio y el cielo en agosto. Siempre y cuando, se tenga la humildad para aceptar el error y el coraje para volver a intentarlo.
En la montaña, como en la vida, no se trata de no caer. Se trata de cuánto tardas en sacudirte el polvo, recalibrar la brújula y volver a poner un pie delante del otro.
A veces, la caída es solo el impulso necesario para el salto más grande de tu vida. ¿Estás listo?
Find Your GOAT.




